A simple vista un Big Mac en Perú cuesta US$ 4.99 frente a US$ 6.22 en EE. UU., haciendo que el sol parezca estar casi 20% “barato” o subvaluado. Sin embargo, el Índice Ajustado cuenta otra historia. Al considerar nuestra realidad económica (PIB per cápita), los costos locales de salarios y alquileres son menores. Matemáticamente, la hamburguesa en el Perú debería costar exactamente US$ 4.96. Al pagar US$ 4.99, el sol peruano está, en realidad, un 0.5% sobrevaluado.
Los factores detrás de esta estabilidad son: El Banco Central de Reserva del Perú (BCRP) interviene en el mercado cambiario únicamente para amortiguar la volatilidad extrema, sin fijar un precio artificial. Disciplina fiscal y control inflacionario: Históricamente, el ancla fiscal y las metas explícitas de inflación han evitado que el poder de compra interno del sol colapse al ritmo de otras monedas de la región.
Pero la otra cara de la moneda es que en Estados Unidos con un salario mínimo promedio de US$ 7.25 a US$ 15 por hora, adquirir un Big Mac (US$ 6.22) requiere entre 25 y 50 minutos de trabajo. En Perú con una Remuneración Mínima Vital (RMV) de S/ 1,025 mensuales (aproximadamente S/ 5.30 por hora en jornada de 48 horas semanales), comprar un Big Mac (S/ 16.90) exige más de 3 horas de trabajo formal.
En conclusión, el +0.5% certifica la solidez del marco macroeconómico y cambiario peruano, pero al mismo tiempo evidencia que una moneda estable no equivale automáticamente a un alto poder adquisitivo per cápita. Para eso necesitamos elevar la productividad. Y eso solo lo lograremos con más LIBERTAD, no con menos.


